Uso de pantallas en la infancia ¿Beneficio o inconveniente?

Cuando hablamos del uso de pantallas nos estamos refiriendo al uso de tablet, televisión y móviles que cada día es más habitual en nuestra sociedad, no solo en adultos sino también en niños.

El período más rápido de crecimiento y maduración en la infancia son los primeros cinco años de vida. Las pantallas afectan a este desarrollo porque los niños pueden perder oportunidades importantes para dominar las habilidades interpersonales, motoras y de comunicación.

Uno de los grandes inconvenientes en niños pequeños del uso de pantallas es la alteración del sueño, el tipo de luz que emiten estos dispositivos retrasa la aparición de melatonina y esto provoca un retraso en la aparición del sueño. Además estos estímulos excitan al niño y lo que necesitamos para dormir es calma. Su uso hace que tenga un sueño mucho más ligero, que no descansen lo suficiente y que puedan llegar a tener pesadillas. Los niños dos horas antes de irse a la cama no deben ver ningún tipo de pantalla.

Relación del uso de pantallas con dificultades de atención.

Los padres cada vez pasamos menos tiempo con nuestros hijos y esto parece interferir en el desarrollo de habilidades como el autocontrol, a esto se une  la intrusión de las nuevas tecnologías en el cerebro en desarrollo de nuestros hijos.

Desde hace años sabemos que  más tiempo frente al televisor se traduce en menos paciencia y autocontrol, peor desarrollo madurativo de la atención y mayores tasas de fracaso escolar, lo que conlleva a más de un diagnóstico erróneo de déficit de hiperactividad. La razón es muy sencilla, cuando el niño juega, dibuja o interacciona con sus padres o hermanos, su cerebro debe dirigir la atención voluntariamente a aquellos estímulos o personas con los que interacciona. Cuando se sienta con un móvil, tablet o frente a la tele es esa pantalla la que atrapa el interés del niño y hace todo el trabajo.

Hoy en día, los dispositivos móviles se utilizan para distraer al niño cuando se tiene que concentrar en terminar la comida, para entretener al niño cuando tiene que esperar en el pediatra, para despistar al niño cuando tiene que esforzarse en ponerse el pijama al final del día. Con este tipo de estrategias lo único que conseguimos es que el niño no aprenda a controlarse ni a prestar atención.

Os animo a olvidarnos de pantallas mientras estamos sentados en la mesa, vamos a conversar, a hablar de cómo hemos pasado el día, de qué haremos mañana…Cuando nuestros niños estén aburridos tienen que aprender a entretenerse por sí solos, pueden pintar, hacer puzzles…y sobre todo nada de pantallas para dormir, mínimo dos horas antes. En la mayoría de los casos, el uso de estas pantallas es más una liberación nuestra, sus padres, que algo beneficioso para nuestros niños.

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